Periodistas denuncian agresiones mientras ejercen sus labores #15M (Foto: @MaolyAldana) pic.twitter.com/I1EUX7oJ6w
— Johanna Mannello DG♥ (@johamdg) Mayo 15, 2014
Para pocos es un secreto que la cobertura informativa es una ardua labor para cualquier periodista. Nuestra labor no respeta horarios, fronteras, barreras, cargos, títulos ni mucho menos condiciones que no sean otras trabajar para la verdad, en pro de la verdad y por la verdad. No obstante las limitaciones naturales que supone esta vocación de servicio se han visto gravemente recrudecidas en Venezuela.
El profesional de la comunicación venezolano es hoy victima de una degradación alarmante, en cuanto a posibilidad de ejercicio profesional se refiere. Esto puede evidenciarse cuando se cortan señales, se apagan micrófonos, destruyen o decomisan equipamientos y material de soporte recabados durante el desarrollo, cobertura y/o transmisión de cada acontecimiento que se vuelve noticia, y por lo tanto, no siempre los agentes de la autoridad -inclusos las autoridades mismas- se ven favorecidas con este tipo de retratos que reproducen su accionar. Sólo si se contempla la naturaleza material de los hechos denunciados.
Pero vale la pena detenerse y pensar: ¿Es esto digno, justo o apropiado?, este tipo de trato, mejor dicho maltrato, ¿Es insultante sólo para el periodista o también es un agravio para la sociedad? y por encima de todo, la pregunta más contundente sería ¿Estas acciones atienden a las competencias legítimas de los victimario o responden a un intento de encubrir lo sucedido?
Pero vale la pena detenerse y pensar: ¿Es esto digno, justo o apropiado?, este tipo de trato, mejor dicho maltrato, ¿Es insultante sólo para el periodista o también es un agravio para la sociedad? y por encima de todo, la pregunta más contundente sería ¿Estas acciones atienden a las competencias legítimas de los victimario o responden a un intento de encubrir lo sucedido?
Tanto los actores de tales fechorías -sean intelectuales o materiales- como las víctimas de directas de este tipo de prácticas -los reporteros- entienden que para el periodista las herramientas de trabajo serían lo que para los médicos son los instrumentos quirúrgicos, o para los abogas el acceso a los expedientes. Sin ellos, se puede limitar la capacidad de obra del profesional y muchas veces imposibilitarla.
No obstante parecíera que estos malhechores olvidan que así como la soledad no viene sola, el periodista tampoco, mucho menos en la era de la información y la sociedad cybernativa. Al informador formal hoy día lo acompaña el reportero ciudadano, la tecnología y la sociedad; quienes son en definitiva los que aplican el tan temido "juicio moral".
Cuando un crimen es cometido los perpetradores viven con la angustia de no saber si esa felonía será descubierta, cuando así resulta, les aterra que la verdad salga a flote y justo al pasar eso intenta huir despavoridos ante el zumbido amenazante de las alas de la justicia. Todo esto es posible porque la verdad aunque duela, libera y también condena.
lo cierto es que aunque nunca se tendrá una luna miel entre el poder y el periodismo, el periodista no se amilana con esas vejaciones. Tal y como lo decía el nobel Gabriel García Marqués "Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo"
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